-->

Retransmisiones TV en directo

martes, 17 de enero de 2017

Miércoles 18 enero, "La Opinión: El PSOE en su encrucijada final" por José Luis Úriz

José Luis Úriz
Miércoles 18 enero, a las 14:30 h. y R a las 19:30 h., La Opinión: El PSOE en su encrucijada final por José Luis Úriz, militante del PSC viviendo en Navarra.

No es la primera vez que el PSOE se ha situado en su encrucijada, aunque esta parezca la definitiva.

Lo ocurrido en el Comité Federal del pasado sábado demuestra que se encuentra justo ahí. Después del terrible mes de Octubre, de los tumbos que ha ido dando desde que de una manera deshonrosa permitió a Rajoy y su corrupto PP seguir gobernando, ha dado una última lección del esperpento en el que está metido.

Las lúcidas palabras de uno de los pocos intelectuales que le quedan, José Antonio Pérez Tapias, que junto con Andrés Perelló había presentado una propuesta de primarias y Congreso Extraordinario en el mes de Abril, indican la falta de democracia de quien debiera ser adalid de la misma.

Un fantasma de pasado como José Blanco se permitió impedir la votación al grito de “yo he hecho los estatutos, yo los interpreto”, al más puro estilo de “el poder soy yo”. Prácticas autoritarias frente a un deseo de democratización del partido, que impregna unas bases socialistas alzadas en armas contra la tiranía.

Unas bases que han llenado el país de plataformas y colectivos defensores del No, de luchadores por lograr esa democracia interna, de gentes que pelean por unas primarias limpias y urgentes. No ha podido ser, al final la Gestora, una especie de títere manejada por Susana Díaz, ha impuesto su rodillo en un órgano plagado de gentes que ganan del partido, que deben su salario a él y que temen perderlo con posturas contrarias al poder establecido.

Así después de 17 intervenciones en contra acaban convirtiéndose en apenas 5 votos a la hora de la verdad, cuando un brazo alzado puede suponer tu despido fulminante de tu puesto de trabajo. Quizás hasta que no exista una norma que evite que más del 25  o 30 % de ese máximo órgano de decisión pueda estar en manos de liberados, sean internos o institucionales, no se pueda trasladar a él el sentir de la afiliación.

A las pocas horas uno de los que abandonaron a Pedro Sánchez, de los que cambiaron el no por la abstención, Patxi López, anuncia su candidatura. ¿Está el dubitativo ex Secretario General detrás de esta candidatura? ¿Está alentada por Susana Díaz en ese intento de “divide y vencerás”?

Quizás ambas, pero lo que resulta evidente es que después de este movimiento, por otro lado anunciado hace semanas, la opción de Sánchez pierde fuelle y le exige una concreción inmediata para no quedar absolutamente difuminada.

Mientras tanto todo el movimiento revolucionario explosionado en el interior del PSOE, asiste entre perplejo e indignado a este lamentable espectáculo, sin saber muy bien qué se puede hacer.

Y esa es realmente la pregunta: ¿qué hacer?

Sólo existen dos hipótesis posibles para ese ilusionante y novedoso movimiento surgido de unas bases cansadas de manipulación, de ser ninguneadas, ignoradas por una cúpula de burócratas.

Antes que nada y aunque sea de manera dolorosa, dejar constancia de que el plan A, que Pedro Sánchez liderara la revuelta, puede haber dejado de existir. Tiene todo el apoyo si decide continuar, es el líder incuestionable de esta revuelta, pero resulta necesario, imprescindible que baje a la arena de manera inminente y aclare su situación.


Si se diera el final del plan A, de manera inmediata debemos diseñar con urgencia un plan B que pudiera recoger lo que aún quede de ese poderoso ejército. Dependiendo del tiempo empleado éste será más o menos numeroso, de ahí lo urgente del movimiento.


Un ejército diezmado pero aún con capacidad de plantar batalla necesitará un nuevo líder que recoja la bandera abandonada por Sánchez. Debe ser del grupo del No, en ningún caso de quienes en el fragor de la anterior batalla abandonaron ese principio. Eso deja fuera lógicamente a un Patxi López difuminado y blando.

En estos dos largos meses ha habido un grupo de diputados del No, de las gentes que se lo jugaron todo para mantener la dignidad del socialismo, que se han recorrido este país de norte a sur y de este a oeste, agrupación tras agrupación, acto tras acto, rodeándose de miles de militantes que veían en ellos la representación de la dignidad.

De entre ellas y ellos (más ellas que ellos) emerge una figura con capacidad de liderazgo y experiencia política profunda: Odón Elorza. Político bregado en circunstancias difíciles en la Donosti de los años de plomo y fuego, que plantó cara al mundo de ETA, pero que al mismo tiempo tuvo una inmensa capacidad de consenso, incluso con ellos. Una figura respetada en ambas orillas de aquel río de aguas turbulentas.

Una figura así necesita el socialismo de futuro, valiente, honesto, coherente, de izquierdas, con un bagaje ideológico e intelectual consistente.

Ese periplo por las agrupaciones le ha hecho conseguirse el respeto y apoyo de la  militancia de base. Se lo ha currado después de votar No a Rajoy y el PP, de ser leal a los principios aprobados y también al líder hasta que este ha dicho basta, hasta aquí llego y se ha bajado del carro.

Si toma esa decisión debe rodearse de quienes en estos meses han estado en este lado de la barricada, desde ideólogos como José Antonio Pérez Tapias, Andrés Perelló o Josep Borrell, hasta las decenas de gentes que se ha encontrado en su largo periplo, cuadros medios y gente sana del partido. Ningún general, ni siquiera coronel.

Después lo justo sería que Pedro Sánchez apoyara a quienes le han sido leales en este sainete esperpéntico, no solamente a él sin también a sus principios. Las ideas que han ido desgranándose en cada una de esas reuniones por las han ido pasando Odón, junto con diputadas del no como Zaida Cantero, Susana Sumelzo o Luz Martínez Seijo.

Que sea una candidatura coral del No, con las gentes que fueron leales al espíritu socialista, gentes de izquierdas, con un programa nuevo para la refundación de un PSOE en su encrucijada vital, justo al borde del precipicio.


Sin importar mucho el apoyo que pueda tener, porque lo importante es que alguien valiente mantenga alzada la bandera de aquel movimiento, que estas maniobras sucias, traicioneras y subterráneas no acaben con aquella ilusión. Después poner negro sobre blanco las propuestas en un programa de futuro no solo del socialismo, también de la izquierda.


Hay que intentarlo, no se puede, no se debe dilapidar, tirar por la borda todo el activo de ese movimiento único e histórico. Hay que animar a Odón a que dé el paso y a Pedro a que le apoye, con el resto del No como una gran marea de cambio en el socialismo. Si no somos capaces de convencerle que sea otro, u otra, pero que el día que votemos haya una papeleta del NO. Veremos….