-->

jueves, 30 de marzo de 2017

Jueves 30 de marzo, "La Opinión: Es hora de salir a la calle" por Ángel Pasero

Ángel Pasero
A las 15:00 h. y R a las 19:30 h., La Opinión: Es hora de salir a la calle por Ángel Pasero.

Muchas veces nos hemos preguntado ¿por qué no estalla una revolución en España ante la oleada de opresión, corrupción y abusos de toda índole que sufrimos?

Es complicado responder a ésta interrogante, si bien es hora de decir basta ya, hasta aquí hemos llegado y decimos que es la hora de salir a la calle a dejar patente nuestra propuesta, el próximo 1 de abril en la manifestación convocada contra los Presupuestos Generales del Estado, bajo el lema “Ante el saqueo de la mafia, justicia social y democracia”, esta marcha está convocada por la Coordinadora 25 – S y más de una treintena de colectivos que de manera unitaria, protestar “contra los presupuestos de la miseria”, que el gobierno neoliberal de Rajoy quiere aprobar en la cámara baja.

Desde las instituciones monetarias europeas, se exige al dócil gobierno español un recorte (ajuste lo llaman ellos) de 8.000 millones de euros entre 2016 y 2017, si bien, el ministro Montoro, ha duplicado esos recortes hasta los 16.000 millones, ¿de dónde van a salir estos recortes? Sin duda de educación, sanidad, dependencia, pensiones, prevención de la violencia machista… nunca de los sobresueldos de los altos cargos, ni de los beneficios de las grandes empresas, puertas giratorias para todo expresidente, exministro o similares que se precie. Por eso y por mucho más hay que estar en la manifestación no solo el 1 de abril sino de manera constante y sostenida todos los días del años.

Mientras se reduce el gasto social, se aumenta el gasto policial y militar, que deja un vacío importante en servicios públicos, mientras se utilizan los fondos públicos para mantener un aparato represivo súper dimensionado.

Las grandes empresas aumentan sus ganancias, la iglesia católica mantiene sus 11 mil millones de euros en presupuestos y los gastos de la Casa Real están en 8 mil millones.

Solo con otro régimen político se pueden plantear unos Presupuestos de vida, en lugar de miseria. No queremos inversiones en antidisturbios, gasto militar ni corrupción; queremos inversiones en salud, educación y justicia social. No hay alternativa; República o Mafia. Venceremos.

Aquí nadie quiere perder sus privilegios, de ahí la ofensiva que desde la Conferencia Episcopal Española (CEE), inician los obispos para que los estudiantes se apunten a la asignatura de religión, que volvió ser entronizada por el exministro Wert, autor de la LOMCE.

Esta campaña anima a los padres a hacer uso del derecho que tiene a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral católica en la escuela, según sus convicciones. ¿Quién se opone a éste derecho? O ¿elegir el centro educativo para sus hijos? Nadie se opone a ese derecho, si bien decimos que, si los padres quieren una enseñanza religiosa para sus hijos, que les lleven a colegios de curas, frailes, monjas o donde el ideario sea católico, pero que se lo paguen ellos. La Escuela Pública tiene que ser laica, separar la educación de la formación religiosa, por cierto; todos sabemos que el profesorado de religión de las escuelas públicas, lo nombran los obispos, pero sus salarios se los pagamos todos. La iglesia católica se tenía que hacer ver su pecado de soberbia, ya que se designa a sí misma, única y verdadera y nunca habla del fenómeno religioso haciendo referencia a otras iglesias o confesiones religiosas.

La CEE, recuerda a los padres que es a ellos a quienes corresponde la educación de sus hijos y no al Estado. Por supuesto que es a los padres quienes tienen esa responsabilidad, y añadimos, que, la educación en la Escuela Pública debe ser laica y los padres que quieran una formación religiosa, acudan al párroco de su iglesia y entre todos inicien a sus hijos en la fe católica. En muchos casos –y lo sabemos de buena tinta-, muchos padres se sacuden esa responsabilidad, enviando a sus hijos a colegios de ideario religioso, para que “les eduquen ellos”.

Somos republicanos, laicos y queremos una sociedad libre, justa, fraternal e igualitaria. Por eso decimos que todo esto solo lo arregla una república, la III República española.