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miércoles, 1 de marzo de 2017

Miércoles 1 marzo, "La Opinión: 2 de marzo, en memoria de Enrique Curiel"

A las 15:00 h. y R a las 19:30 h., La Opinión: 2 de marzo, en memoria de Enrique Curiel por José Luis Úriz.

José Luis Úriz
El 2 de marzo de hace seis años fallecía un gran político, un gran amigo: Enrique Curiel. Una figura clave para entender nuestra historia reciente escrita con su lucha antifranquista, pasando por su militancia en el PCE primero y en el PSOE hasta su muerte.

Sirvan estas breves y sentidas líneas como un recuerdo personal y político. Pretenden ser sólo, y nada menos, un pequeño homenaje como cada año y mi reconocimiento, desde el cariño y respeto. Por quien compartí instantes diferentes de la historia de nuestro país, desde la lucha estudiantil de los 70, pasando por nuestra común militancia comunista, el tránsito hacia el PSOE y en los últimos 25 años de su vida en un esfuerzo común y continuado: el intento de conseguir la paz y la construcción de puentes.

Era un político de los que se ven pocos hoy en día: inteligente, reflexivo, honesto, dialogante, de izquierdas de los de verdad, un intelectual, pero sobre todo era una excelente persona repleta de humanidad, de sentido común.

Enrique era de esas personas a las que se les echa en falta cuando nos abandonan, un “rara avis” de los tiempos actuales con condiciones personales y políticas que ahora escasean: sensatez, generosidad, valentía, coherencia.

Fue respetado y apreciado en el mundo de las diferentes culturas de la Izquierda Abertzale y en el del nacionalismo vasco en general, también en Catalunya con sus ideas sobre la necesidad de resolver las tensiones centro-periferia heredadas de la transición.
Su visión del camino hacia la paz, que coincidió con la mía, no en vano hablábamos casi a diario de ello y le acompañé por sus diferentes andanzas por el norte, le convertía en un elemento clave en la necesaria comunicación entre ese río de aguas turbulentas, término que acuñamos hace ya muchos años. No fue el único; “choque de trenes”, “diálogo y negociación”, “entendimiento entre diferentes y muy diferentes” jalonaron nuestros artículos durante 17 años en DEIA.

Enrique tuvo un paso por el PSOE con luces y sombras, pero creo que se va sin que le hayan aprovechado todo su potencial. Un potencial ideológico, de análisis que generó muchos celos y envidias que como en el resto de la vida es lo más peligroso que puede ocurrir. Su carisma, su manera de hablar, de reflexionar, provocó recelo entre los mediocres. Quizás haya sido algo común en el tránsito en la militancia socialista de muchos cuadros formados en el PCE.

Pasan por mi mente muchos momentos vividos, en Pamplona, en Madrid, en San Sebastián o en Leitza. San Fermín, comidas, cenas, partidos de pelota en el frontón Labrit, paseos, charlas, debates. Enrique se enfadaba conmigo con frecuencia, era como su hijo político, un hijo que a veces se le iba de la mano. Él era mucho más sensato que yo y lo que más me duele es que se fue enfadado por lo que hice en el cohete de Villava en 2010.
Pero nos queríamos mucho, nos apreciábamos y respetábamos profundamente. En los últimos 22 años el trío Enrique Curiel-Patxi Zabaleta-José Luis Úriz, al que luego se añadió Pernando Barrena da para más de una novela.

Ahora nos falta, deja pendiente ese libro que íbamos a escribir conjuntamente sobre el problema vasco, se va sin terminar su obra a favor de la paz, pero cuando ésta llegue definitivamente me encargaré de que se le recuerde y reconozca, porque una parte importante de esa obra será suya.

Agur Enrique, amigo y compañero, agur de nuevo en este sexto año sin ti, adiós con el profundo dolor que me produce aún tu marcha.

Continuaré incansable como me reclamabas tu lucha, pero al mismo tiempo desde estas líneas vuelvo a alzar mi voz para reivindicar tu legado, para clamar por el reconocimiento de tu inmensa labor a favor de la paz.

Quizás el Gobierno Vasco, el PSOE, o incluso la Izquierda Abertzale debieran recoger la iniciativa y subsanar este profundo olvido.


Seis años después de tu pérdida tu bandera sigue alzada…y seguirá….