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viernes, 28 de julio de 2017

Viernes, 28 de julio. "Somos una sociedad en plena decadencia ética?"

La grave situación a la que ha llevado a esta sociedad la corrupción que en cadena asola a la práctica política y ahora también al deporte, nos hace preguntarnos cada día qué está ocurriendo para que se produzcan estos hechos.

Cuando ya parecía que estaban encima de la mesa todos los escándalos posibles, desde los Eres en Andalucía, Pujol, 3 % y Palau en Catalunya, a la Gürtel, Púnica, incluso en sectores sindicales de la UGT en Asturias o CC. OO con las tarjetas “Black”, surge un nuevo escándalo, esta vez en el deporte rey, el fútbol.

La detención por supuesta práctica corrupta del presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar y su hijo Gorka, da un nuevo giro de tuerca en el estado de descomposición de este país. Ya no sólo afecta a la política ahora incluso se sumerge en el deporte, en su “sancta sanctorum”, en la parte más popular de él.

Es como si fuera una continuación de los escándalos de dopaje ocurridos en tiempos pasados, desde el ciclismo, al atletismo, pasando por la gimnasia. Ahora ya parece que ningún estamento esté libre de pecado.

Que Villar haya estado 28 años en lo más alto del fútbol, que una parte de investigación vaya por la compra de voluntades ocurridas para lograrlo, indica que quizás una fórmula para evitarlo sería trasladar la exigencia de límites de dos mandatos, no sólo en la política sino también en el resto de prácticas de poder.

No existe antídoto eficaz contra la corrupción, pero sí medidas que intenten paliarla. Cortafuegos que al menos eviten que éste se extienda por todo el bosque. El límite de mandatos es una de ellas. Evitar que la gente se perpetúe en el poder al menos garantiza que éste no será absoluto.

Como en la política, democratizar todos los ámbitos de la actividad humana puede al menos hacer, que la ciudadanía castigue a través de los votos las prácticas mafiosas, incluso las sospechas de que se estén produciendo.

Aunque no siempre es eficaz y de ahí el interrogante del título de esta reflexión. Porque quizás el mal que nos domina en todas las esferas sociales tenga su origen en la propia sociedad, o quizás avanzando más, en la naturaleza del ser humano.

Sólo así se podría explicar esta especie de plaga bíblica que nos asola. No sólo con la corrupción, también con los casos de maltrato a la mujer, de asesinatos, de violencia indiscriminada hasta en un paso de peatones o a la puerta de una discoteca, de agresiones sexistas, o xenófobas, una juventud desnortada a la que la droga de nuevo sacude con fuerza. Los casos de vandalismo en los lugares de vacaciones, de infracciones de tráfico por el uso y abuso de alcohol y drogas también nos sirven de indicador.

Por no citar la imagen de maleducados que producen los niños actuales, que no saben hablar sin gritar, que insultan y agreden a su progenitores o abuelos, la cada vez mayor violencia sobre los educadores y sanitaros.

Si hasta quien debería ser ejemplo de buen comportamiento, la Iglesia Católica, se llena de casos indignos de pederastia. Mucho más grave sucede en el Islam con la pandemia de la Yihad.

Más bien parece que este mundo se nos desmorone, se degrada, se corrompe. No sólo en lo ético, también en el medio ambiente destrozado hasta límites que hacen peligrar nuestra propia existencia.

¿Cómo explicar si no que un país civilizado como EE.UU. elija a un patán como Donald Trump? ¿O que en nuestro país 8 millones de personas sigan votando a un PP inmerso en una corrupción hasta las trancas?

La traca final ha sucedido el pasado miércoles 26, cuando en un caso inédito en nuestra democracia, el propio presidente del Gobierno ha declarado como testigo sobre la corrupción en su partido. Ver esa imagen de Rajoy ante el Tribunal, aunque sea de testigo resulta demoledora, pero quizás la actitud indignante del Tribunal cortando las preguntas más incisivas de la acusación resulte aún más.

¿Pesimismo o realismo? ¿Es todo esto fruto de una sociedad degradada, corrupta en sí misma? ¿Esa corrupción arriba viene de que abajo la gente hace las obras de su casa sin IVA, o intenta engañar en el cobro de prestaciones?

La respuesta como aseguraba Dylan está en el viento, pero o cambiamos radicalmente el estado de las cosas o esto pinta francamente mal.

¿Todo está perdido? Quizás aún no, pero para eso necesitamos reaccionar todos y todas rápidamente en nuestra praxis personal, o seguiremos siendo una sociedad en vías de extinción.


Veremos………

Nota: La Opinión es un espacio de Radio Rebelde Republicana abierto y plural, en el cual una serie de colaboradoras/es dejan su opinión respecto algunos temas, que no siempre tienen por qué estar en la línea editorial de nuestra emisora.